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Reciclar para combatir la crisis y el cambio climático

En época de crisis buscamos ahorrar. Qué mejor manera que reciclando. Haciéndolo ahorramos en materia primas y disminuimos el gasto de energía y agua. Además protegemos el medio ambiente. ¿Te unes al reciclaje? Te contamos como hacerlo.

Jéssica Murillo Ávila


La basura que generamos se ha convertido en un grave problema medioambiental y de salud pública. En los últimos 48 años se ha producido más basura en la tierra que desde el origen del ser humano hasta 1960. En un primer momento, para ubicar esos residuos, se acondicionaron lugares a modo de vertederos. Paulatinamente, los vertederos empezaron a saturarse. En la actualidad, cada año millones de toneladas de basura van a parar ellos. Estos no son infinitos y tienen un espacio limitado. La basura puede estar allí millones de años. La solución es reciclar para gestionar de modo sostenible los residuos. Reciclar es un proceso que supone la recuperación total o parcial de materias primas reutilizables de un producto ya elaborado. Así conseguimos materias primas que habría que extraer de la naturaleza, con el coste económico y medioambiental que supone. Reciclando se previene la contaminación, ahorramos materias primas, y disminuimos el gasto de energía y agua. Evitamos el continuo deterioro del planeta.

Aunque muchas personas piensan que es una actividad contemporánea, lo cierto es que no lo es. El ser humano reciclaba ya sus utensilios en el Paleolítico, hace 13.000 años. Así lo han descubierto la Universitat Rovira i Virgili y el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) en una reciente investigación. Hoy en día, casi todos y todas pensamos que reciclar es una tarea común. Sin embargo no siempre lo hacemos. Debemos tomar conciencia. Reciclar es la mejor manera de combatir el cambio climático y hacer frente a la crisis, así evitamos generar mas contaminación de aire y agua. Para ello hay que tener en cuenta la teoría de las tres erres, con la que conservaremos el entorno:

1. Reduce. Disminuimos el consumo excesivo y el uso de productos que pueden ser nocivos para el medio ambiente. Algunas ideas son reducir el uso de bolsas plásticas y llevar nuestras propias bolsas a la compra. En el caso de adquirirlas en el mercado podemos utilizarlas para meter la basura. También debemos evitar adquirir productos que llevan muchos envoltorios. Lo importante es el artículo, no que el embalaje sea atractivo. Asimismo, podemos disminuir el consumo de productos desechables (usar y tirar) como pañuelos de papel, rollos de cocina, vasos y platos de cartón, cubiertos de plástico, etc y no abusar del papel de aluminio.
2. Reutiliza. Alargamos la vida útil. Consiste en volver a usar objetos. Por ejemplo, muchas empresas usan los neumáticos para construir parques infantiles, pistas de atletismo etc. Desde el hogar podemos reutilizar algunos materiales. Os recomendamos escribir por ambos lados del papel o utilizarlo para envoltorios. Además, si tenéis jardín podéis usar la materia orgánica como abono. En los tarros guardar pasta, harina o legumbres… o usarlos a modo de portalápices, portavelas o semilleros. En cuanto a la ropa, juguetes y muebles los donamos o restauramos.

3. Reciclar. Reciclamos para reincorporar al ciclo los materiales una vez finalizada su vida útil. Separamos los materiales, utilizamos bolsas distintas para la basura orgánica, para el papel y el cartón, para los envases de vidrio y otra para el resto de envases (plástico, latas…).

Main Reonovatio, empresa experta en restauración, añade una nueva “r”, la de reinventa. “Reciclamos utilizando todo lo que la gente considera basura y lo transformamos en nuevos elementos útiles. Trabajamos más con muebles viejos pero también con botellas de vidrio que convertimos en portavelas o lámparas. Además decoramos tablones, cajas de galletas, de vino, de puros, de quesitos etc”, aseguran desde Main Renovatio. “Muchas personas tienen en sus hogares muebles antiguos que no saben restaurar y darles la vida que se merecen, nosotras nos encargamos de ello”,explican. Esto es sólo un ejemplo de todo lo que podemos hacer con los residuos antes de tirarlos.

¿Cómo reciclar?

En todo el mundo se producen dos billones de toneladas de basura. Tan sólo en España cada ciudadano y ciudadana genera media tonelada de residuos. Un 2,6% más que la media europea. El 80% se podría haber reciclado, pero sólo se hace con el 30% y, en muchos casos, no de la forma adecuada. Quienes no lo hacen alegan que no tienen tiempo para reciclar o que sienten pereza, lo que algunos expertos y expertas han llamado “ecofatiga”. Sin embargo para nuestro planeta cada segundo cuenta. No cuesta nada dedicar unos segundos a separar los residuos, así tendrán una larga vida y podrán convertirse en nuevos objetos.

La cadena de reciclaje comienza en casa y en la escuela, educando sobre esta práctica. Es importante enseñar los peligros medioambientales y sociales que supone toda la basura que generamos, y aprender a identificar los diferentes materiales que componen los envases para separarlos bien. Una vez depositamos los residuos en su respectivo contenedor, los transporta un camión de recogida selectiva. Este puede cargar hasta 20 contenedores. De ahí va a una planta de reciclado.

Recordamos que existen cuatro contenedores: el azul para papel y cartón limpio. Amarillo para envases de plásticos, latas y tetrabriks. Verde para vidrio. Gris o naranja para desechos orgánicos de comida. Y para los residuos urbanos que no tienen cabida en ninguno de los contenedores que hay en la calle estan los puntos limpios. Profundicemos más sobre como separar:

En los Puntos limpios se disponen de contenedores para depositar residuos que, por su peligrosidad o su volumen, no pueden ser recogidos por los servicios ordinarios y que además precisan de un tratamiento especial. En ellos depositaremos aceite, muebles, ropa (que también se puede donar) y toda la basura electrónica como por ejemplo ordenadores, móviles, cámaras…

Los nuevos avances electrónicos provocan que las personas deseen renovar sus viejos aparatos. En consecuencia, la basura electrónica es cada día mas abundante. Se acumulan en los vertederos o son exportadas a países en desarrollo, donde no existen posibilidades de un tratamiento adecuado. Mariano Ramos, ecologista, asegura que “los residuos de aparatos electrónicos: teléfonos móviles, ordenadores, videojuegos, televisiones… poseen una serie de características que generan impactos ambientales negativos“. Es necesario tratar los residuos y adquirir responsabilidades ante aquellos. Muchos de esos componentes se pueden reciclar. En el caso de los móviles existen empresas y fundaciones que recogen los terminales estropeados y en desuso. Asimismo, aprovechan el noventa por ciento de los componentes del teléfono para fabricar otros objetos. Es el caso de Tragamovil. Se trata de una iniciativa conjunta de Asimelec sin animo de lucro. La fundación ha creado más de 1.000 puntos limpios distribuidos en Ayuntamientos, tiendas y en centros comerciales de toda España. A través de ellos el año pasado recaudó mas de un millón de kilos de móviles obsoletos. El 80 por ciento de los que se recogieron estaban operativos y se enviaron a proyectos en países del tercer mundo. El 20 por ciento restante se llevaron a plantas de reciclaje donde se aprovechan cada uno de sus componentes. Primero se separan todas las piezas y se retiran los materiales nocivos para el medio ambiente. Luego, los metales, los vidrios y los plásticos se funden, convirtiéndose en una fina arenilla negruzca que se manda a otras industrias para su reutilización. Finalmente, las virutas de estaño, cobre, oro y aluminio se transportan a fundiciones y refinerías, que transforman el material semipuro en materia prima. Estos metales suelen ser empleados, en su mayoría, en la automoción o en la fabricación de objetos como bicicletas, empastes, altavoces o incluso joyas. “Aun queda mucho camino por recorrer. Lamentablemente, la tentación de tirar estos aparatos a la basura es grande. Para hacer mas cómodo el reciclaje a los usuarios, hemos establecido puntos de recogida en El Corte Inglés, Carrefour y Eroski, entre otras localizaciones. Pero la cultura del reciclado, en general y también con los móviles, aún es precaria en España”, admite José Pérez presidente de Tragamovil.


En el caso del papel y el cartón limpio, debemos dejarlos en el contenedor azul. Aquí no debe meterse papel higiénico, clinex, servilletas y similares. Lo reservamos para los folios, folletos, papel de regalo, cajas de galletas, de cereales, de tabaco etc. Con las hojas de papel, es mejor alargar la vida del folio. Es decir, escribir por ambas caras antes de tirarlo. Cuando lo depositemos en el contenedor es importante fijarnos en que no tenga grapas, cuerdas etc y que las cajas esten plegadas. También podemos optar por servilletas de tela en vez de papel…Cada pequeño gesto vale mucho para el medio ambiente. Una vez que llega a la planta de reciclado se convierte en pasta de papel con agua, de la que se obtiene una bobina de papel reciclado. Cada tonelada de papel que se recicla evita la tala de 14 árboles, el consumo de 50.000 litros de agua y más de 300 kilogramos de petróleo. El año pasado en nuestro país reciclamos más de 1.200 toneladas de papel, así nos convertimos en el segundo país de la Unión Europea en recuperar papel usado.

Los cartones sucios, como los de las pizzas, servilletas usadas, restos de comida… los colocamos en el contenedor gris o naranja. El 38% de los residuos que generamos son materia orgánica. En este caso, podemos sacarlos rentabilidad desde el hogar. De ella obtendremos material de abono, gracias a la descomposición y fermentación de su materia. Lo primero que debe hacerse es separar adecuadamente los resto de los deshechos inorgánicos, luego puede comenzarse lo que se denomina “composta”, un sitio que se reserva en una porción de tierra, donde colocaremos la basura orgánica. Lo ideal es poner un recipiente o hacer un hoyo en el suelo dentro del que colocaremos serrín o tierra, dentro los deshechos orgánicos, más tierra y un poco de agua para conservar la humedad. Para evitar olores es importante colocar algo de cal por encima, y tapar todo con una lamina de madera. Tras tres o cuatro meses se habrá convertido en “humus”, material rico en vitaminas excelente para plantas, agricultura etc.

En el contenedor amarillo tiraremos los envases de plástico. Cada año consumimos en España 3.000 toneladas de este material. El 65% no se recicla y va a vertederos. Hay que reciclar. Para hacerlo bien, nunca echaremos plásticos que no sean envases, como juguetes, colchonetas de playa, pañales etc, pero sí envases metálicos como los de los refrescos, latas de conserva, tetrabrik, envases de yogurt, botellas de agua, bandejas de alimentos, botes de gel ect. En el caso de envases metálicos, es recomendable depositarlos aplastados. Las anillas podemos guardarlas y reciclarlas para hacer pulseras, bolsos etc. Darán un resultado original y económico, y lo mejor sin dañar el medio ambiente. Las botellas y botes de plásticos deben también escacharse. En este caso, podemos quitar los tapones, guardarlos y llevarlos a un punto de recogida dónde aúnan reciclaje con solidaridad. Así ayudaremos a salvar la vida de personas y animales.

En cuanto a la necesidad de aplastar los envases, es porque así pasa mejor por las diferentes cadenas que tiene la cinta dónde se clasifican, una vez llega a la planta de reciclaje. En dicha cinta se separan las bolsas dónde hemos metido los residuos, tetrabriks, botellas, bandejas etc. Posteriormente pasa al prensado. Luego se manda al recuperador, una planta que se dedica a la transformación y reciclado de esos envases. Finalmente, se trituran. De ahí podemos adquirir polietireno, ideal para la industria, para fabricar bolsas de basura etc.

Por último, en el verde depositaremos botellas, tarros, y frascos. Pero nunca cerámica o porcelana, tubos fluorescentes o bombillas, restos de ventanas y espejos… Casi el 80% de los españoles y españolas aseguran que reciclan vidrio, pero ¿lo hacen bien?. Se calcula que el 26% aun no sabe reciclarlo. Según datos de Ecovidrio, la asociación que gestiona el reciclado de estos residuos en toda España, los errores mas frecuentes son la mezcla del vidrio con cristales y cerámica. Conozcamos el proceso de reciclado del vidrio: Primero en casa debemos seleccionar y apartar los envases de vidrio. Los llevamos al iglú, el contenedor verde especifico para este material. Estos tienen forma circular para introducir sólo botellas, tarros y frascos, y evitar que se deposite lo que no es vidrio. No obstante, muchas veces se encuentran otros productos, de ahí que uno de los primeros pasos en el proceso de reciclado sea la retirada de elementos pesados a través de imanes y el triaje manual.

El vidrio llega en camiones a la planta de tratado. Se descarga y traslada en cintas transportadoras que llevan incorporado un separador magnético que retira materiales metálicos. Mientras tanto, los trabajadores y trabajadoras abren las bolsas que introducimos cerradas dentro de los iglús. Retiran a mano lo voluminoso (por ejemplo las garrafas), eliminan los plásticos, papeles, tapones, etiquetas etc. Es decir, todo lo que no es vidrio y que se denomina impropios.

Según nos cuenta Fernando Martín Feijoo, trabajador en una planta de tratado de vidrio, “los ciudadanos (y ciudadanas) estan mas concienciados pero sigue siendo necesaria una planta donde se eliminen los impropios y los elementos mas dañinos que son la porcelana, cerámica, cristales y bombillas fluorescentes, estos últimos metales pesados”. Son estos impropios mencionados, lo que perjudican gravemente el proceso de reciclado. Empeoran la calidad del vidrio. Necesitan mayor temperatura de fundición debido a que tienen diferente composición química. Al no fundirse, producen pequeñas piedras que pueden ocasionar la ruptura del envase de vidrio. “Hay que tener especial cuidado con el cristal. Tienen un alto contenido de plomo. No se pueden fundir en los mismos hornos. De ahí, la importancia de reciclar correctamente y del triaje en la planta de reciclaje”, explica el trabajador.

Tras el proceso de triaje manual, el vidrio es fraccionado. Pasa por imanes y corrientes de aire. Mas tarde, unas maquinas ópticas observan que es y no transparente. Se clasifican por colores. El vidrio es incoloro, se tornan verde cuando en su composición se incorpora hierro.

Posteriormente, se tritura y se obtiene el “calcín”, vidrio al que ya se le han quitado los impropios, esta fraccionado y no cortan. Una especie de polvo de vidrio. El calcín se amontona y se lleva a fabricas donde disponen de hornos vidrieros. Allí se funden y fabrican nuevos tarros, botellas etc. Para ello, el calcín se mezcla con arena, sosa, caliza y otros componentes que se funden a una temperatura comprendida entre 1400 y 1600 grados. Así pasan a estado líquido y se obtiene la gota de vidrio que se deposita en moldes que dan forma a nuevos envases. Estos nuevos productos no pierden cualidades y pueden reciclarse una y otra vez. Más allá del infinito. “El vidrio se recicla al 100% porque se funde muy bien y conserva sus condiciones”, afirma Fernando.

Una vez se han reciclado estos recipientes, llegan a las fabricas de envasado donde se rellenan con alimentos o bebidas. Finalmente, se pone la etiqueta con el punto verde. Esta se creó con la Ley de envases y residuos de 1997 y garantiza que cumple con la normativa y paga una tasa que financia la recuperación del recipiente. En España, el 99% de los envases de vidrio poseen este logo. Por último, el tarro, botella o frasco ya lleno, llega al comercio donde lo compramos y una vez acabado debemos continuar con el proceso. Así podrá volver a tener otra vida. Se calcula que desde que se fabrican los tarros y botellas, hasta que se reciclan, pasan aproximadamente 70 días. También se ha descubierto que el periodo en el que consumimos mas vidrio es en verano y navidad, por esta razón las plantas de reciclado tienen mas trabajo en esas épocas del año.

En cuanto a los procesos de reciclado, el pasado año nació la Ley 22/2011 del 28 de julio, impulsada por el Ministerio de Medio ambiente, dónde se propone la posibilidad de establecer un sistema de deposito para envases y fomentar el reciclaje. Un sistema de depósitos significa que al comprar un producto, pagamos una cantidad en deposito para el envase (en este caso 25 céntimos). Para recuperar ese dinero hay que devolver el recipiente vacío a un punto de venta para el reciclaje. Durante los años 70 y 80 en España era habitual esta práctica. Esta ley no impone este sistema, pero sí introduce la posibilidad de hacerlo en un futuro.

¿Qué logramos reciclando vidrio?

La recogida y reciclado del vidrio tiene una doble rentabilidad: ecológica y económica. Reducimos los residuos: 3.000 botellas recicladas suponen 1.000 kilos menos de basura que van a vertederos.

Además se reduce un 20% la contaminación del aire: Al fundir el vidrio reciclado, se quema menos combustible para fabricar nuevos envases que al usar materias primas. La temperatura de fundición del calcín es inferior. Se ahorran grandes cantidades de combustibles y se evita emisiones dañinas para el medio ambiente. Impedimos extraer materias primas porque el vidrio es cien por cien reciclado.

También ahorramos energía: Cada cuatro botellas que se introducen en un contenedor, se ahorra combustible suficiente como para mantener encendida la nevera un día entero. Tres botellas, dan energía para tener el lavavajillas en funcionamiento todo el día.

Si no se reciclara, una botella tardaría más de 100 mil años en desintegrarse. En cambio, si reciclamos el vidrio podrá tener muchas vidas. De un envase de vidrio depositado en el contenedor verde, nace otro con la misma calidad que el anterior. No reciclarlo implica el desperdicio de materias primas, aumento de vertederos y contaminación del aire.

España campeona en reciclado de vidrio

En nuestro país, el perfil de persona que recicla es el de una mujer mayor de 44 años. Del norte de España (Aragón, Pais Vasco…), con estudios y preocupada por el medio ambiente. No obstante, el resto de personas van tomando conciencia poco a poco. Así lo aseguran los últimos datos de Ecovidrio, que afirman que los españoles y españolas reciclamos más de 678 millones de kilogramos de vidrio en 2011. Esto significa que cada ciudadano o ciudadana, depositó en su contenedor mas cercano una media de 43 envases de este material, lo que hace unos 14,5 kilos de vidrio. Con este gesto, han contribuido a disminuir 274.516 toneladas de emisiones de co2 a la atmósfera, ya que el vidrio necesita menos temperatura para fundirse. Gracias a la cantidad de vidrio reciclado, durante el pasado ejercicio se han evitado la extracción de 817.000 toneladas de materias primas. Por cada Comunidad Autónoma las más activas fueron Baleares, con una media de 25,3 kilos por habitante, seguida de cerca por Navarra, País Vasco y Barcelona. En cuanto a Madrid, reciclamos mas de 44.000 toneladas de vidrio en los primeros seis meses del año. Un 3,5% mas que el año pasado.

Los datos ponen de manifiesto la “estabilidad” de los últimos años en el reciclado de vidrio a pesar de la constante bajada de los envases de este material en 2011 que fue del 4% aproximadamente. José Manuel Núñez-Lagos, director general de Ecovidrio, señala que “gracias al esfuerzo realizado por todos los ciudadanos, empresarios y administraciones publicas, cada año es mayor en España el nivel de sensibilización hacia el reciclado del vidrio”. De hecho, así lo demuestran los datos. El mínimo que exige la Unión Europea es el 60% del vidrio reciclado. España traspasó esa cifra entre 2003 y 2007, fechas en la que la tasa de reciclado pasó de 10 kilos por habitante a 15. Las ciudadanas y ciudadanos españoles han adquirido el habito de reciclar, aunque países como Suecia, Suiza y Bélgica ya superan el 90%. Fueron precisamente, estos países del norte de Europa los primeros en reciclarlo. Poco a poco el resto de países fuimos adquiriendo conciencia. En España el primer iglú data de 1982. Desde entonces disponemos de un iglú cada pocos kilómetros. En la actualidad, registramos el mayor ratio de Europa en dotación de contenedores por habitantes. Un total de 174.799 iglús, uno por cada 270 ciudadanos. La dotación de estos contenedores se ha incrementado desde 1998 más del 200%, con lo que se consigue que en la actualidad cualquier ciudadano y ciudadana tenga un contenedor a 150 metros, aproximadamente. La encargada de gestionar la recogida de envases de vidrio en toda España mediante la instalación de contenedores es Ecovidrio, la asociación sin ánimo de lucro antes mencionada. Además realiza campañas para la concienciación de las y los ciudadanos. La última lleva por título”“Reciclas o Collejas”, dirigida a fomentar el reciclado de vidrio entre la ciudadanía. Tiene el objetivo de continuar sensibilizando a la población en la importancia de reciclar los envases vidrio. Bajo el lema, “Las excusas a la basura, el vidrio al contenedor verde”, se dirige especialmente a todas aquellas personas que continúan poniendo excusas para no reciclar.

También es de recibo, mencionar el Programa de Reciclado de Vidrio por parte de la Asociación Nacional de Fabricantes de Envases de Vidrio (ANFEVI), que nació en 1977, cuando las principales compañías españolas dedicadas a la fabricación de envases de vidrio se asociaron con el objetivo de representar y defender los intereses de la industria vidriera española, así como para difundir e impulsar el empleo de los envases de vidrio ante los diversos sectores implicados. Comunica las virtudes del envase de vidrio a todos los consumidores y consumidoras. Y no es para menos, el vidrio es uno de los materiales mas antiguos y hay que cuidarlo. Nos acompaña desde hace 3.000 años a.C. Su descubrimiento se remonta en Siria por los mercaderes de natrón. En la ruta que realizaban a Egipto decidieron parar a comer. Necesitaban unas piedras donde ubicar sus cazuelas y decidieron usar el natrón que transportaban. Cuál fue su sorpresa al descubrir que el natrón se fundía y en contacto con la arena del suelo se había convertido en un material brillante. Así nació el vidrio. Egipcios y fenicios fueron los primeros en fabricarlo. Cuando Roma conquistó Egipto, muchos vidrieros llegaron a Roma. Se abrieron fabricas de vidrio en todo el imperio. Los secretos de su fabricación fueron transmitidos de generación en generación. En la Edad Media se asentaron en la Isla de Murano para que no se extendiera su conocimiento, pero fue en vano. Se expandió por Alemania y Bohemia y de ahí al resto del mundo. Gracias a su descubrimiento y fabricación, hoy podemos disfrutar del vidrio. Es necesario para nuestro día a día. Debemos conservarlo, la mejor manera es reciclarlo.







0 Respuestas a “Reciclar para combatir la crisis y el cambio climático”

  1. [...] Un año más, el jurado lo ha tenido muy difícil a la hora de decidir al ganador en la categoría “Digital” de los XIII Premios Periodísticos de Ecovidrio. Muchos fueron los trabajos recibidos, aunque sólo cinco llegaron a la final y de ellos, uno se alzó con el primer premio, el artículo de Jéssica Murillo en la revista Crítica Dinámica, “Reciclar  para combatir la crisis y el cambio climático”. [...]

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